Los ensayos
Los ensayos Excusemos aquí lo que digo a menudo: que rara vez me arrepiento, c | y que mi conciencia está satisfecha consigo misma, no como lo estaría con la conciencia de un ángel o de un caballo, sino como con la conciencia de un hombre. b | Añadiendo siempre el estribillo, no estribillo ceremonial sino de genuina y sustancial sumisión, de que hablo inquiriente e ignorante, y de que, en cuanto a la resolución, me remito pura y simplemente a las creencias comunes y legítimas. Yo no enseño, yo relato.[7]