Los ensayos
Los ensayos Con todo, me doy perfecta cuenta de que si alguien tiene como fin, éste es mi caso, las comodidades de su vida —me refiero a las comodidades sustanciales— debe huir como de la peste de tales dificultades, y de tal humor delicado. Yo alabarÃa un alma con diversos planos, que sepa ponerse en tensión y desmontar, que esté bien allà donde la lleve su fortuna, que pueda charlar con el vecino sobre su construcción, su caza y su pleito, conversar gustosamente con el carpintero y el jardinero. Envidio a quienes saben acomodarse al menor de sus servidores y trabar conversación con sus propios criados. c | Y me desagrada el consejo de Platón de hablar siempre con un lenguaje magistral a los criados, sin juego ni familiaridad, igual con los varones que con las mujeres.[14] Porque, al margen de mi razón, es inhumano e injusto darle tanto valor a una prerrogativa, la que sea, de la fortuna; y los Estados donde se tolera menos disparidad entre criados y amos me parecen los más equitativos.[15]
b | Los otros se esfuerzan por tensar y elevar su espÃritu; yo, por bajarlo e inclinarlo. Sólo es vicioso cuando está en tensión:
Narras, et genus Aeaci
et pugnata sacro bella sub Ilio:
quo Chium pretio cadum
mercemur, quis aquam temperet ignibus,
quo praebente domum, et quota,