Los ensayos
Los ensayos Soy muy capaz de trabar y de mantener amistades singulares y exquisitas. En efecto, me aferró con tantas ganas a las relaciones que se acomodan a mi gusto, me ofrezco, me lanzo a ellas con tanta avidez, que no dejo fácilmente de comprometerme, ni de producir impresión allí donde doy. Lo he experimentado con frecuencia felizmente. En las amistades comunes soy un poco estéril y frío, porque mi proceder no es natural si no es a toda vela. Además, dado que mi fortuna, desde joven, me acostumbró y apegó a una amistad única y perfecta,[12] en verdad me hastió un poco de las otras, y me imprimió en exceso en la imaginación que se trata de un animal de compañía, no de rebaño, como decía un antiguo.[13] Asimismo, tengo por naturaleza dificultades para comunicarme a medias y con modificación, y con la servil y suspicaz prudencia que se nos prescribe en el trato de tales amistades numerosas e imperfectas. Y se nos prescribe sobre todo en estos tiempos en que sólo puede hablarse de la gente de modo peligroso o falso.