Los ensayos
Los ensayos Es una locura dedicarle todos los pensamientos, y empeñarse en ella con un sentimiento furioso e insensato. Pero, por otra parte, implicarse sin amor y sin obligación de la voluntad, a la manera de los actores, para representar un papel común de la edad y de la costumbre, y no hacer intervenir otra cosa propia que las palabras, es en verdad atender a la seguridad de uno, pero de un modo bien cobarde, como quien abandona el honor o el provecho o el placer por miedo al peligro. Porque es cierto que quienes forjan una relación de este tipo no pueden esperar ningún fruto que afecte o satisfaga a un alma bella. Es preciso haber deseado seriamente aquello que se quiere gozar seriamente con placer. Quiero decir, incluso si la fortuna favoreciera injustamente su farsa, lo cual sucede a menudo porque no hay ninguna, por poco agraciada que sea, que no se crea muy digna de amor, c | y se recomiendan por su edad o por su cabello[34] o por su movimiento —pues feas del todo no existen, como tampoco bellas—; y las doncellas brahmanes, a falta de otra recomendación, con el pueblo congregado por convocatoria pública a tal efecto, acuden a la plaza exhibiendo sus órganos matrimoniales, para ver si de ese modo al menos merecen conseguir un marido.[35]