Los ensayos
Los ensayos b | Por consiguiente, no hay ninguna que no se deje persuadir con toda facilidad ante el primer juramento que se le hace de entregarse a ella. Ahora bien, esta traición común y ordinaria de los hombres de hoy ha de acarrear lo que nos muestra ya la experiencia: que se unen y repliegan en sà mismas, o entre sÃ, para evitarnos; o bien que se acomodan también, por su parte, al ejemplo que les brindamos —que representan su papel en la farsa y se prestan a esta negociación, sin pasión, sin inquietud y sin amor: c | Neque affectui suo aut alieno obnoxiae[36] [Sin someterse ni a sus propios sentimientos ni a los ajenos]; considerando, de acuerdo con la creencia de Lisias en Platón, que pueden entregarse con tanta mayor utilidad y ventaja a nosotros cuanto menos las amamos—.[37] b | Sucederá como en las comedias: el público experimentará tanto o más placer que los actores.