Los ensayos
Los ensayos b | Si alguien me dice que servirse de las Musas como mero juguete y pasatiempo las envilece, no sabe, como lo sé yo, cuánto valen el placer, c | el juego y el pasatiempo. b | A punto estoy de decir que cualquier otro fin es ridÃculo. Yo vivo al dÃa; y, hablando con toda reverencia, sólo vivo para mÃ. Mis planes terminan ahÃ. De joven, estudié para la ostentación; después, un poco para volverme sabio; en este momento, para distraerme; nunca por la ganancia. La inclinación vana y pródiga que tenÃa por esta clase de utensilio, c | no sólo para proveer a mi necesidad, sino tres pasos más allá, b | para tapizarme y adornarme con él, hace tiempo que la he abandonado. Los libros poseen muchas cualidades agradables para quienes saben escogerlos. Pero no hay bien sin sufrimiento. Se trata de un placer que no es neto y puro, como tampoco lo son los demás. Tiene sus inconvenientes, y muy graves; el alma se ejercita, pero el cuerpo, cuyo cuidado tampoco he olvidado, permanece entretanto inactivo, se abate y entristece. No conozco exceso más dañino para mÃ, ni más a evitar, en esta declinación de mi vida.[52]
Éstas son mis tres ocupaciones favoritas y particulares. No hablo de aquellas que debo al mundo por obligación social.