Los ensayos
Los ensayos Para mí los magos son malos garantes. En cualquier caso, vemos por experiencia que las mujeres transmiten a los cuerpos de los hijos que llevan en el vientre marcas de sus fantasías, como prueba aquella que engendró a un moro.[51] Y a Carlos, rey de Bohemia y emperador, le presentaron una muchacha de cerca de Pisa, muy velluda e hirsuta, que su madre decía haber concebido así a causa de la imagen de san Juan Bautista que colgaba sobre su cama.[52] Ocurre lo mismo con los animales; así lo prueban las ovejas de Jacob,[53] y las perdices y las liebres que la nieve blanquea en las montañas.[54] En mi casa vimos hace poco un gato[55] que acechaba a un pájaro encaramado en un árbol. Tras permanecer mirándose fijamente el uno al otro durante cierto espacio de tiempo, el pájaro se dejó caer como muerto entre las patas del gato, tal vez embriagado por su propia imaginación, o tal vez arrastrado por alguna fuerza atrayente del gato. Los aficionados a la cetrería han oído referir la historia de un halconero que, fijando obstinadamente los ojos sobre un milano que estaba en el aire, apostaba a que lo haría descender con la simple fuerza de su mirada. Y lo conseguía, según se dice. Porque las historias que tomo prestadas las transmito según la conciencia de aquellos de quienes las tomo.