Los ensayos
Los ensayos Pero todo esto puede atribuirse al estrecho lazo entre espíritu y cuerpo, que se transmiten mutuamente sus fortunas. Cosa distinta es que a veces la imaginación actúe no sólo en contra del propio cuerpo, sino en contra de cuerpos ajenos. Y, de la misma manera que un cuerpo contagia su enfermedad al vecino, como se ve en la peste, la viruela y el mal de ojo, que se infunde de unos a otros:[45]
Dum spectant oculi laesos, laeduntur et ipsi:
multaque corporibus transitione nocent,[46]
[Mirando a los enfermos, los ojos enferman a su vez;
y muchas dolencias se propagan de un cuerpo a otro],
también una imaginación fuertemente trastornada lanza dardos que pueden atacar un objeto extraño. La Antigüedad sostuvo que ciertas mujeres escitas, cuando sentían aversión y cólera contra alguien, lo mataban con la simple mirada.[47] Las tortugas y las avestruces incuban sus huevos sólo con la vista, lo cual indica que tienen en ella cierta capacidad eyaculadora.[48] Y, en cuanto a los brujos, se dice que sus ojos son ofensivos y perniciosos:[49]
Nescio quis teneros oculus mihi fascinat agnos.[50]
[No sé qué ojo hechiza mis tiernos corderos].