Los ensayos
Los ensayos b | Hasta Epicuro se consuela, en sus últimos momentos, con la eternidad y el fruto de sus escritos.[17] c | Omnes clariet nobilitati labores fiunt tolerabiles[18] [Todos los esfuerzos ilustres y provistos de nobleza se hacen tolerables]. Y la misma herida, el mismo sufrimiento, no le pesan igual, dice Jenofonte, al general del ejército que al soldado.[19] Epaminondas aceptó su muerte con mucha mayor alegría cuando le informaron de que la victoria había caído de su lado.[20] Haec sunt solatia, haec fomenta summorum dolorum[21] [Éstos son los consuelos, éstos son los alivios de los mayores sufrimientos]. b | Y otras circunstancias semejantes nos distraen, desvían y apartan de la consideración de la cosa en sí. c | Los argumentos mismos de la filosofía orillan y eluden siempre la materia, y apenas rozan su superficie. El primer hombre de la primera escuela filosófica, y superintendente de las demás, el gran Zenón, dice contra la muerte: «Ningún mal es honorable; la muerte lo es; luego no es un mal»;[22] contra la embriaguez: «Nadie confía un secreto a un borracho; todo el mundo lo confía a un sabio; luego el sabio no será borracho».[23] ¿Es eso dar en el blanco? Me agrada ver cómo estas almas principales no pueden desprenderse de nuestro consorcio. Por más que sean hombres perfectos, continúan siendo, de manera muy burda, hombres.