Los ensayos
Los ensayos b | La venganza es una pasión dulce, de gran impresión, y natural. Me doy perfecta cuenta aun sin haberla experimentado. Para distraer de ella, hace poco, a un joven príncipe,[24] no le decía que fuera preciso ofrecer la mejilla a aquel que te ha golpeado la otra por deber de caridad;[25] ni le describía los trágicos resultados que la poesía atribuye a tal pasión.[26] La dejaba de lado, y me dedicaba a hacerle saborear la belleza de una imagen contraria: el honor, el favor, la benevolencia que adquiriría mediante la clemencia y la bondad; lo desviaba a la ambición. Es así como se hace.
Si tu sentimiento amoroso es demasiado fuerte, dispérsalo, dicen.[27] Y dicen la verdad, pues lo he comprobado a menudo con provecho. Quiébralo en distintos deseos; que uno de ellos sea el que rija y domine, si quieres; pero, para que no te subyugue y tiranice, debilítalo, aplácalo dividiéndolo y desviándolo:
Cum morosa uago singultiet inguine uena,[28]
[Cuando el violento deseo palpita en el voluble miembro],
coniicito humorem collectum in corpora quaeque.[29]
[arroja el humor acumulado contra cualquier cuerpo].
Y hazlo bien temprano, no sea que te resulte difícil una vez se haya adueñado de ti:
Si non prima nouis conturbes uulnera plagis,