Los ensayos
Los ensayos [Para no tener la mente siempre atenta a mis males],
desvío muy lentamente y retiro la mirada del cielo tormentoso y nublado que tengo ante mí —el cual, a Dios gracias, observo sin espanto, pero no sin tensión ni esfuerzo—, y me entretengo con el recuerdo de los tiempos juveniles pasados:
animus quod perdidit optat,
atque in praeterita se totus imagine uersat.[3]
[el alma desea lo que perdió y se vuelve entera,
con la imaginación, hacia el pasado].
Que la infancia mire adelante, la vejez atrás: ¿no era éste el significado de la doble faz de Jano?[4] ¡Que los años me arrastren si quieren, pero andando hacia atrás! Mientras mis ojos son capaces de reconocer aquella hermosa estación expirada, los vuelvo hacia allí a intervalos. Si se me escapa de la sangre y de las venas, al menos no quiero arrancar su imagen de la memoria:
hoc est
uiuere bis, uita posse priore frui.[5]
[poder gozar de la vida pasada es vivir dos veces].