Los ensayos
Los ensayos No existe pasión más apremiante que ésta, a la cual pretendemos que se resistan sólo ellas, no simplemente como a un vicio relativo, sino como a la abominación y a la execración, más que a la irreligión y al parricidio; y mientras tanto nosotros nos entregamos a ella sin culpa ni reproche.[79] Incluso aquellos entre nosotros que han intentado lograrlo han admitido de sobra cuál era la dificultad, o más bien imposibilidad, de someter, debilitar y enfriar el cuerpo usando remedios materiales. Nosotros, en cambio, queremos que estén sanas, fuertes, bien dispuestas, bien alimentadas, y que sean castas al mismo tiempo, es decir, que sean a la vez calientes y frías. Porque el matrimonio, cuya misión decimos que es impedir que ardan, les reporta poco alivio, de acuerdo con nuestras costumbres. Si toman un hombre en quien el vigor de la edad bulle todavía, éste se gloriará de esparcirlo en otro sitio:
Sit tandem pudor; aut eamus in ius;
multis mentula millibus redempta,
non est haec tua, Basse; uendidisti.[80]
[Avergüénzate por fin, o acudamos a la justicia; este miembro
comprado por muchos miles no es tuyo, Baso; me lo vendiste].