Los ensayos
Los ensayos de tenero meditatur ungui.[86]
[La virgen núbil se complace en aprender las danzas jónicas, se rompe ya los miembros y empieza, desde la niñez, a meditar amores impúdicos].
Si se dispensan un poco de la ceremonia, si empiezan a hablar con libertad, no somos más que niños a su lado, en esta ciencia. Escúchalas referir nuestros cortejos y nuestras conversaciones: te hacen dar cuenta de que nada les aportamos que no hayan sabido y digerido sin nosotros. c | ¿Será acaso lo que dice Platón: que en otros tiempos fueron muchachos disolutos?[87] b | Mi oÃdo se encontró un dÃa en un lugar donde podÃa sorprender algunas de las charlas que mantenÃan entre ellas sin sospecha. ¿Acaso puedo contarlo? ¡MarÃa SantÃsima —dije—, vayamos ahora a estudiar las frases del AmadÃs y de las colecciones de Bocaccio y del Aretino para pasar por hábiles!; ¡en verdad empleamos bien nuestro tiempo! No hay palabra ni ejemplo ni conducta que ellas no sepan mejor que nuestros libros. Es una ciencia que nace en sus venas,
Et mentem Venus ipsa dedit,[88]
[Y la misma Venus les infundió este espÃritu],
que esos buenos maestros, la naturaleza, la juventud y la salud, les soplan continuamente en el alma. No necesitan aprenderla, la engendran:
Nec tantum niueo gauisa est ulla columbo
compar, uel si quid dicitur improbius,