Los ensayos
Los ensayos oscula mordenti semper decerpere rostro,
quantum praecipue multiuola est mulier.[89]
[Y jamás ninguna paloma, ni pájaro alguno al que llamen más lascivo, ha gozado tanto con su blanco compañero, mordiéndole sin cesar con el pico, como una mujer locamente enamorada].
Si no se hubiese contenido un poco la natural violencia de su deseo por medio del temor y el honor con que se las ha provisto, seríamos difamados. Todo el movimiento del mundo se resuelve en este acoplamiento y conduce hacia él; es una materia infusa por todas partes, es un centro al que miran todas las cosas. Todavía pueden verse ordenanzas de la vieja y sabia Roma promulgadas al servicio del amor, y los preceptos de Sócrates para instruir a las cortesanas:[90]
Nec non libelli Stoici inter sericos
iacere puluillos amant.[91]
[Y son los libros estoicos los que se complacen entre los cojines de seda].