Los ensayos
Los ensayos b | En casi todo el mundo, esta parte de nuestro cuerpo estaba deificada. En una misma provincia, algunos se la desollaban para ofrecer y consagrar un pedazo; otros ofrecían y consagraban su simiente. En otra, los jóvenes se la perforaban en público, y se la abrían por varios sitios entre la carne y la piel, y hacían pasar por esos orificios unas estaquillas, las más largas y gruesas que podían soportar; y después las quemaban como ofrenda a sus dioses. Y se les consideraba poco vigorosos y poco castos si se asustaban por la violencia de este cruel dolor.[109] En otros lugares, el magistrado más sacro era venerado y reconocido por estas partes. Y en numerosas ceremonias su efigie era llevada en triunfo en honor de varias divinidades.[110] Las damas egipcias, en la fiesta de las bacanales, se colgaban al cuello uno de madera, exquisitamente modelado, grande y pesado, cada una según su fuerza, aparte del hecho de que la estatua de su dios representaba uno que excedía en tamaño al resto del cuerpo.[111] Las mujeres casadas, cerca de aquí, forjan con su sombrero una representación suya en la frente, para jactarse del goce que obtienen de él; y, cuando enviudan, la inclinan hacia atrás y la sepultan bajo su tocado.[112]