Los ensayos
Los ensayos b | debería haber advertido que, así como en los misterios de la Buena Diosa se excluía toda imagen masculina,[118] nada se ganaba salvo si se hacía castrar también a los caballos y los asnos, y en suma a la naturaleza:
Omne adeo genus in terris hominumque ferarumque,
et genus aequoreum, pecudes, pictaeque uolucres,
infurtas ignemque ruunt.[119]
[Pues toda clase de hombres y de fieras en la tierra, y toda clase de peces, ganados y aves coloreadas se precipitan en los furores y en el fuego].
c | Los dioses, dice Platón, nos han dotado con un miembro desobediente y tiránico, que, como un animal furioso, intenta, mediante la violencia de su deseo, someterlo todo a su poder. Lo mismo sucede, en las mujeres, con el suyo. Es como un animal glotón y ávido, que, si se rehúsa alimentarlo a tiempo, enloquece, incapaz de soportar demora alguna, y que, extendiendo su rabia por su cuerpo, obstruye los conductos, detiene la respiración, y causa mil clases de males; hasta que, una vez sorbido el fruto de la sed común, ha rociado y sembrado ampliamente con él el fondo de su matriz.[120]