Los ensayos
Los ensayos Nam tu, quae tenuit diues Achaemenes,
aut pinguis Phrygiae Mygdonias opes,
permutare uelis crine Licinniae,
plenas aut Arabum domos,
dum fragrantia detorquet ad oscula
ceruicem, aut facili saeuitia negat,
quae poscente magis gaudeat eripi,
interdum rapere occupet?[127]
[Pues tú ¿querrÃas cambiar por toda la fortuna de Aquémenes o por las riquezas migdonias de la pingüe Frigia o las opulentas casas de los árabes un cabello de Licimnia cuando se inclina hacia tus besos perfumados, o cuando, con dulce crueldad, rehúsa que le arrebates los besos de los que desea gozar más que tú y que ella te hurtará enseguida la primera?].
b | Ignoro si las gestas de César y de Alejandro superan en dureza la resolución de una bella joven, educada a nuestro modo, a la luz del mundo y tratando con él, acuciada por tantos ejemplos contrarios, que se mantenga Ãntegra en medio de mil continuos e intensos cortejos. No existe acción más ardua que esta inacción, ni más activa. Me parece más fácil llevar una coraza toda la vida que conservar la virginidad. Y el voto de virginidad es el más noble de todos los votos porque es el más duro. c | «Diaboli uirtus in lumbis est» [La fuerza del diablo está en los lomos], dice san Jerónimo.[128]