Los ensayos

Los ensayos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lúculo, César, Pompeyo, Antonio, Catón y otros hombres valerosos fueron cornudos, y lo supieron sin suscitar ningún tumulto. En aquel tiempo sólo el necio de Lépido murió de angustia por este motivo:[135]

Ah tum te miserum malique fati,

quem attractis pedibus, patente porta,

percurrent mugilesque raphanique.[136]

[¡Ay, entonces, pobre de ti, qué mala suerte la tuya, con las piernas

arrancadas, la puerta abierta, te recorrerán los mújoles y las nabas!].

Y el dios de nuestro poeta,[137] cuando sorprendió a uno de sus compañeros con su mujer, se contentó con avergonzarlos:

atque aliquis de Diis non tristibus optat

sic fieri turpis.[138]

[y alguno de los dioses, no de los más

austeros, desea una infamia semejante].

Y no deja, sin embargo, de inflamarse por las suaves caricias que ella le ofrece; y se queja de que ella haya desconfiado por este motivo de su afecto:

Quid causas petis ex alto?, fiducia cessit

quo tibi, Diua, mei?[139]

[¿Por qué buscas las causas tan lejos?

¿Dónde ha huido, diosa, tu confianza en mí?]

Incluso ella le pide un favor para un bastardo suyo,


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker