Los ensayos
Los ensayos «Pero la gente habla de ello». Conozco a cien hombres honestos que son cornudos con honestidad, y sin apenas mengua de decoro. El hombre de bien es compadecido por ello; no se le deja de estimar. Haz que tu virtud anegue tu desgracia, que la gente de bien maldiga el motivo, que el que te ofende tiemble sólo de pensarlo. Y además ¿de quién no se habla en este sentido, desde el pequeño hasta el más grande?
tot qui legionibus imperitauit,
et melior quam tu multis fuit, improbe, rebus.[169]
[el que mandó a tantas legiones y fue mejor que tú,
oh vil, en muchas cosas].
¿No ves a cuántos hombres honestos se implica en este reproche en tu presencia? Piensa que tampoco a ti te salvan en otros sitios. «Pero se burlarán hasta las damas». ¿Y de qué se burlan, en estos tiempos, con más ganas que de un matrimonio apacible y bien avenido? c | Todos vosotros habéis vuelto cornudo a alguien; ahora bien, la naturaleza consiste por entero en correspondencias, en compensación y vicisitud. b | La frecuencia de este infortunio ya debe haber moderado su acritud; pronto se convertirá en costumbre.
Miserable pasión, que además es incomunicable:
Fors etiam nostris inuidit questibus aures.[170]