Los ensayos
Los ensayos Miremos también que la dureza, tan grande y violenta, de la obligación que les imponemos no produzca dos efectos contrarios a nuestro fin, a saber, no estimule a los pretendientes, y no vuelva a las mujeres más proclives a rendirse. Porque, en cuanto al primer punto, si aumentamos el valor de la plaza, aumentamos el valor y el deseo de la conquista. ¿No fue quizá la misma Venus la que, astutamente, elevó el precio de su mercancía usando a las leyes como alcahuetes, a sabiendas de hasta qué punto se trata de un placer necio si no lo realzan la fantasía y la escasez? Al fin y al cabo, no es más que carne de cerdo que la salsa diversifica, como decía el huésped de Flaminino.[174] Cupido es un dios felón. Su juego consiste en luchar contra la devoción y la justicia; su gloria radica en que su poder se enfrente a cualquier otro poder, y en que todas las demás reglas cedan a las suyas:
Materiam culpae prosequiturque suae.[175]
[Y busca sin cesar materia para su culpa].
Y en cuanto al segundo punto: ¿no seríamos menos cornudos si tuviéramos menos miedo de serlo, en virtud del temperamento de las mujeres, pues la prohibición las incita e instiga?[176]
Vbi uelis, nolunt; ubi, nolis, uolunt ultro:[177]
[Cuando quieres, ellas no quieren; cuando no quieres, ellas quieren]: