Los ensayos
Los ensayos irarumque omnes effundit habenas.[180]
[y da rienda suelta a la ira].
La hizo morir, y a muchos de sus cómplices, hasta a uno que no podía más y al que ella había invitado a su lecho a latigazos.[181]
Lo que Virgilio dice de Venus y de Vulcano, Lucrecio lo había dicho con mayor propiedad de un goce furtivo entre ella y Marte:[182]
bellifera moenera Mauors
armipotens regit, in gremium qui saepe tuum se
reiicit, aeterno deuinctus uulnere amoris:
pascit amore auidos inhians in te, Dea, uisus,
eque tuo pendet resupini spiritus ore:
hunc tu, diua, tuo recubantem corpore sancto
circunfusa super, suaueis ex ore loquelas
funde.[183]
[las feroces tareas de la guerra las rige el belicoso Marte, quien a menudo se refugia en tu seno, alcanzado por una eterna herida de amor: apacienta de amor sus ávidos ojos en ti, diosa, y su aliento queda suspendido de tus labios: mientras descansa así sobre tu cuerpo sagrado, diosa, enlázalo con tus brazos y vierte sobre él tus dulces lamentos].