Los ensayos
Los ensayos Cuando escribo, me las arreglo muy bien sin la compañía ni el recuerdo de los libros, por miedo a que interrumpan mi forma. Asimismo porque, a decir verdad, los buenos autores me abaten en exceso y me rompen el ánimo. Hago mía con agrado la jugada de aquel pintor que, tras representar miserablemente unos gallos, prohibió a sus criados que dejasen entrar en su taller ningún gallo natural.[194] c | Y más bien tendría necesidad, para darme un poco de lustre, de la ocurrencia del músico Antinonidas, que, cuando había de interpretar música, daba orden de que, antes o después de él, el público fuese abrevado por otros malos cantores.[195] b | Pero me cuesta más deshacerme de Plutarco. Es tan completo y tan rico que, en cualquier ocasión, y por más extravagante que sea el asunto que elijas, se injiere en tu tarea y te tiende una mano generosa e inagotable de riquezas y adornos. Me irrita por ello estar tan expuesto al pillaje de quienes le frecuentan. c | No puedo tener un trato tan breve con él que no saque un muslo o un ala.