Los ensayos
Los ensayos Vidi ego nuper equum, contra sua frena tenacem,
ore reluctanti fulminis ire modo.[252]
[He visto hace poco un caballo reacio al freno,
con la boca rebelde, abalanzarse como el rayo].
El deseo de compañÃa se debilita dándole cierta libertad.[253]
Es una buena costumbre de nuestra nación acoger a nuestros hijos en las buenas familias para criarlos y educarlos como pajes, a la manera de una escuela de nobleza. Y es una descortesÃa, se dice, y una injuria, rehusar en ellas a un gentilhombre. He observado —pues hay tantos estilos y formas diferentes como familias— que aquellas damas que han querido dar a las muchachas de su séquito las reglas más austeras, no han tenido mejor suerte. Se requiere moderación. Debe dejarse una buena parte de su conducta a su propia discreción, pues, en cualquier caso, no existe disciplina que pueda sujetarlas por todos lados. Pero es bien cierto que aquella que ha escapado sana y salva de una educación libre, inspira mucha más confianza que la que sale sana de una escuela severa y carcelaria.