Los ensayos
Los ensayos Nuestra vida consiste en parte en locura, en parte en prudencia. Quien sólo escribe de ella de manera reverente y ordenada, se deja atrás más de la mitad.[276] No me excuso conmigo mismo; y, si lo hiciera, me excusarÃa más bien de mis excusas que de cualquier otra falta.[277] Me excuso ante ciertos temperamentos, que considero más fuertes en número que aquellos que están de mi parte. En consideración a ellos, añadiré —pues deseo contentar a todo el mundo, cosa no obstante muy difÃcil, esse unum hominem accommodatum ad tantam morum ac sermonum et uoluntatum uarietatem[278] [que un solo hombre se acomode a tamaña variedad de costumbres y palabras y voluntades]— que no tienen que echarme la culpa a mà de lo que hago decir a las autoridades admitidas y aprobadas desde hace muchos siglos; y que no es razonable que, por falta de rima, me rehúsen la licencia que aun algunos hombres eclesiásticos, entre los nuestros, gozan en este siglo. He aquà dos, y de los más encopetados:
Rimula, dispeream, ni monogramma tua est.[279]
[Que me muera si tu pequeña raja no es un simple trazo].
Un vit d’ami la contente et bien traite.
[Una verga de amigo la satisface y trata bien].[280]