Los ensayos
Los ensayos Por lo demás, en este asunto, no me dejaba ir del todo; me complacÃa, pero sin abandonarme. Reservaba en su totalidad el poco juicio y discreción que la naturaleza me ha concedido, para servirlas a ellas y a mà mismo —un poco de emoción, pero sin desvarÃo—. Mi conciencia se implicaba también, hasta el desenfreno y la disolución; pero, hasta la ingratitud, la traición, la malignidad y la crueldad, no. No adquirÃa el placer de este vicio a cualquier precio, y me daba por satisfecho con su propio y simple coste: c | Nullum intra se uitium est[285] [Ningún vicio está encerrado en sà mismo]. b | Odio casi en la misma medida la ociosidad estancada y adormecida, y el trabajo arduo y penoso. El uno me hiere, la otra me amodorra. Me gustan tanto las heridas como las magulladuras, y los golpes cortantes como los contundentes. Encontré en este asunto, cuando tenÃa más capacidad, una justa moderación entre los dos extremos. El amor es una agitación despierta, viva y alegre. Yo no estaba turbado ni afligido, pero sà encendido y aun alterado. Hay que detenerse ahÃ. Sólo es perniciosa para los insensatos.