Los ensayos
Los ensayos Sin embargo, era hermoso traer al anfiteatro, y plantar en él, una gran cantidad de gruesos árboles frondosos y completamente verdes, que remedaban un gran bosque sombrío, ordenado con una bella simetría; y, el primer día, lanzar allí dentro mil avestruces, mil ciervos, mil jabalíes y mil gamos, abandonándolos para que el pueblo se abalanzara sobre ellos; al día siguiente, dar muerte en su presencia a cien grandes leones, cien leopardos y trescientos osos; y, el tercer día, hacer luchar hasta la muerte a trescientas parejas de gladiadores, como hizo el emperador Probo.[34] También era hermoso ver esos grandes anfiteatros cubiertos de mármol por el exterior, que estaba ornado con obras y estatuas, y por dentro refulgentes de raros adornos:
Balteus en gemmis, en illita porticus auro;[35]
[He aquí el recinto cubierto de piedras
preciosas, el pórtico revestido de oro];
todos los costados de ese gran hueco, llenos y envueltos, de arriba abajo, de sesenta u ochenta hileras de gradas, también de mármol, cubiertas de almohadones,
exeat, inquit,
si pudor est, et de puluino surgat equestri,
cuius res legi non sufficit;[36]
[que se vaya, dice, si tiene vergüenza, y que abandone los almohadones