Los ensayos
Los ensayos b | Aunque todo lo que ha llegado hasta nosotros referente al pasado fuera cierto y fuera sabido por alguien, serÃa menos que nada en comparación con lo que se ignora. ¡Y aun de la imagen del mundo que fluye mientras estamos en él, qué miserable y escaso es el conocimiento de los más curiosos! No sólo de los acontecimientos particulares que la fortuna vuelve a menudo ejemplares y graves, sino de la situación de los grandes Estados y naciones, se nos escapa cien veces más de lo que llega a nuestro conocimiento. Prorrumpimos en gritos por el milagro de la invención de nuestra artillerÃa, de nuestra imprenta; otros hombres, otro extremo del mundo en la China, las poseÃan mil años antes. Si viéramos el mundo en la misma medida que no lo vemos, percibirÃamos, probablemente, una perpetua c | multiplicación y b | vicisitud de formas. Nada es único y raro con respecto a la naturaleza,[45] aunque sà con respecto a nuestro conocimiento, que es un miserable fundamento de nuestras reglas, y que nos suele representar una imagen muy falsa de las cosas. Asà como, hoy en dÃa, inferimos vanamente la declinación y la decrepitud del mundo por los argumentos que extraemos de nuestra propia debilidad y decadencia,
Iamque adeo affecta est aetas, affectaque tellus;[46]
[A tal punto nuestra época está quebrantada, y la tierra agotada];