Los ensayos
Los ensayos ¡Que una conquista tan noble, y una tan grande mutación y alteración de tantos imperios y pueblos, no haya ocurrido bajo Alejandro o bajo esos antiguos griegos y romanos, bajo unas manos que hubiesen pulido y desbrozado suavemente lo que habÃa en ellos de salvaje, y que hubiesen fortalecido y fomentado las buenas semillas que la naturaleza les habÃa infundido, no sólo mezclando las artes de aquà en el cultivo de las tierras y en el ornamento de las ciudades, en la medida que hubiesen sido necesarias, sino también mezclando las virtudes griegas y romanas con las originales del paÃs![53] ¡Qué reparación y qué mejora habrÃa sido para toda esta máquina que los primeros ejemplos y comportamientos nuestros que se presentaron en esas tierras hubiesen llamado a esos pueblos a la admiración y a la imitación de la virtud, y hubiesen forjado entre ellos y nosotros una sociedad y un entendimiento fraternales! ¡Qué sencillo habrÃa sido sacar partido de almas tan nuevas, tan ansiosas de aprendizaje y, en su mayor parte, con tan bellos inicios naturales! Nos hemos aprovechado, por el contrario, de su ignorancia e inexperiencia para inclinarlas más fácilmente hacia la traición, la lujuria y la avaricia, y hacia toda suerte de inhumanidad y crueldad, según el ejemplo y el modelo de nuestras costumbres. ¿Quién valoró nunca hasta tal extremo el servicio del comercio y del mercadeo? ¡Tantas ciudades arrasadas, tantas naciones exterminadas, tantos millones de pueblos pasados a cuchillo, y la más rica y hermosa región del mundo destruida por el negocio de las perlas y de la pimienta! ¡Abyectas victorias ¡Jamás la ambición, jamás las enemistades públicas empujaron a los hombres a tan atroces hostilidades mutuas, y a calamidades tan miserables.