Los ensayos
Los ensayos Volvamos a nuestros carruajes. En lugar de él, y de cualquier otro vehículo, éstos se hacían llevar por hombres y sobre sus espaldas. El último rey del Perú, el día que fue capturado, era conducido así en unas andas de oro, y sentado en una silla de oro, en medio de su ejército. A medida que mataban a los porteadores para echarlo abajo, pues querían cogerlo vivo, otros tantos se afanaban en relevar a los muertos, de manera que nunca pudieron abatirlo, por más mortandad que causaron a esa gente, hasta que un hombre a caballo lo agarró por el cuerpo y lo derribó al suelo.[69]