Los ensayos
Los ensayos Ahora bien, ¿quién no empieza a desconfiar de las ciencias y no duda de si puede sacarse algún provecho sólido de ellas para la necesidad de la vida, al considerar el uso que les damos? c | Nihil sanantibus litteris[13] [Unas letras que nada curan]. b | ¿Quién ha adquirido entendimiento con la lógica?, ¿dónde están sus bellas promesas? c | Nec ad melius uiuendum nec ad commodius disserendum[14] [Ni para vivir mejor ni para discurrir de modo más conveniente]. b | ¿Vemos más confusión en la cháchara de las pescaderas que en las disputas públicas de los hombres de esta profesión? Yo preferiría que un hijo mío aprendiera a hablar en las tabernas a que lo hiciera en las escuelas de parlería. Coge a un maestro en artes,[15] discute con él; ¿acaso no nos hace sentir esa excelencia artificial, y no encanta a las mujeres y a los ignorantes, como lo somos nosotros, por la admiración de la firmeza de sus razones, de la belleza de su orden?, ¿acaso no nos domina y persuade a su antojo? Un hombre tan superior en materia y en dirección, ¿por qué mezcla con su esgrima injurias, indiscreción y rabia? Que abandone la muceta, la toga y el latín; que no nos ladre al oído con un Aristóteles completamente puro y crudo, lo confundirás con uno de nosotros, o peor. Me parece, sobre esta implicación y este lenguaje entrelazado con que nos abruman, que sucede como con los prestidigitadores. Su agilidad ataca y fuerza nuestros sentidos, pero no turba en absoluto nuestra creencia; fuera de este juego de manos nada hacen que no sea común y vil. No por ser más doctos son menos ineptos.