Los ensayos
Los ensayos Las razones primeras y universales son de difícil escrutación. Y nuestros maestros las tocan superficialmente, o, sin atreverse siquiera a tentarlas, se precipitan desde el principio al refugio de la costumbre, donde se ufanan y triunfan con suma facilidad. Quienes no quieren dejarse apartar de esta fuente original yerran aún más, y se adhieren a opiniones salvajes, como Crisipo, que esparció en tantos pasajes de sus escritos lo poco que le importaban las uniones incestuosas, del tipo que fuesen.[51]
a | Si alguien quiere librarse de este violento prejuicio de la costumbre, hallará que muchas cosas admitidas con una resolución indudable no tienen otro apoyo que la barba cana y las arrugas del uso que las acompaña. Pero, una vez arrancada esta máscara, si las cosas se reducen a la verdad y a la razón, sentirá que su juicio sufre una suerte de completo trastorno, y es devuelto, sin embargo, a un estado mucho más seguro.