Los ensayos
Los ensayos c | Los viajes no me molestan sino por el gasto, que es grande y superior a mis fuerzas. Acostumbrado a llevar un equipaje no sólo necesario sino también honorable, he de hacerlos mucho más breves y menos frecuentes; y no empleo en ellos más que lo que puedo coger aquà y allá y mi reserva, contemporizando y difiriendo, según ande ésta. No quiero que el placer de darme un paseo me estropee el placer de retirarme.[19] Al contrario, pretendo que se alimenten y favorezcan entre sÃ. La fortuna me ha ayudado en esto. Dado que mi principal tarea en esta vida era vivirla blandamente, y con más calma que laboriosidad, me ha arrebatado la necesidad de multiplicar mis riquezas para proveer a una multitud de herederos. Para uno solo, si no le basta con aquello que para mà ha sido sobradamente suficiente, peor para él. Su imprudencia no merecerá que le desee más.[20] Y cada cual, según el ejemplo de Foción, provee bastante a sus hijos si les provee de manera que no se diferencien de él.[21] En modo alguno serÃa yo partidario de lo que hizo Crates. Dejó su riqueza a un banquero con esta condición: si sus hijos eran necios, que se la entregara; si eran inteligentes, que la repartiese entre los más bobos del pueblo.[22] Como si los necios, por ser menos capaces de arreglárselas sin ellas, fueran más capaces de usar las riquezas.