Los ensayos
Los ensayos b | A mi padre le gustaba edificar Montaigne, donde habÃa nacido; y, en el gobierno de los asuntos domésticos, me gusta servirme de su ejemplo y de sus reglas, y sujetaré a ellos a mis herederos en la medida de mis fuerzas. Si pudiera hacer más por él, lo harÃa. Me enorgullezco de que su voluntad siga ejerciéndose y actuando a través de mÃ. Ojalá Dios no permita que deje escapar de mis manos ninguna apariencia de vida que pueda darle a un padre tan bueno. Cuando me he dedicado a terminar algún viejo lienzo de pared, y a arreglar alguna pieza de la construcción mal acabada, ciertamente lo he hecho atendiendo más a su propósito que a mi satisfacción. c | Y acuso a mi holgazanerÃa de no haber continuado hasta concluirlos los hermosos inicios que dejó en su casa; mucho más porque, muy probablemente, yo seré el último propietario de mi familia y le daré la última mano. b | Porque, en cuanto a mi aplicación particular, ni el placer de edificar que dicen que es tan atractivo, ni la caza, ni los jardines, ni los demás deleites de la vida retirada pueden divertirme mucho.[31] Es algo que rechazo, como las demás opiniones que me resultan inconvenientes. No me preocupo tanto de tenerlas vigorosas y doctas como de tenerlas fáciles y cómodas para la vida. c | Son sobradamente verdaderas y sanas si son útiles y agradables.