Los ensayos
Los ensayos b | Yo tenÃa más aptitud, creo, para vivir de la fortuna ajena, si se pudiera sin obligación ni esclavitud. Y, con todo, no sé, cuando lo examino de cerca, si, de acuerdo con mi talante y mi suerte, lo que me toca sufrir por los problemas y los servidores y los criados, no es más abyecto, importuno y violento de lo que serÃa seguir a un hombre nacido más grande que yo, que me guiara un poco a mi gusto. c | Seruitus obedientia est fracti animi et abiecti, arbitrio carentis suo[37] [La servidumbre es la obediencia de un alma quebrada y abyecta, carente de arbitrio propio]. b | Peor fue el comportamiento de Crates, que se refugió en la pobreza para librarse de las indignidades e inquietudes de la administración doméstica.[38] Yo no lo harÃa —odio la pobreza tanto como el dolor—, pero sà cambiarÃa esta clase de vida por otra menos brillante y menos laboriosa.
Ausente, me libro de todos estos pensamientos; y sentirÃa menos, entonces, el derrumbamiento de una torre que ahora la caÃda de una teja. Mi alma se despreocupa con extrema facilidad a distancia, pero, presente, sufre como la de un viñador. c | Una rienda de través en mi caballo, una punta de estribera que me golpea la pierna, me tendrÃan todo un dÃa en jaque. b | Levanto bastante el ánimo ante los inconvenientes; los ojos, no puedo:
Sensus, o superi, sensus!
[¡Los sentidos, oh dioses, los sentidos!]