Los ensayos
Los ensayos En los dieciocho años que llevo administrando bienes,[36] no he sido capaz de imponerme mirar ni mis títulos ni mis principales asuntos, que han de pasar necesariamente por mi conocimiento y por mi atención. No es desdén filosófico por las cosas transitorias y mundanas —no tengo el gusto tan depurado, y las aprecio por lo menos en lo que valen—, sino, ciertamente, una pereza y negligencia inexcusable y pueril. c | ¿Qué no haría yo antes que leer un contrato, y antes que remover esos papelotes polvorientos, esclavo de mis negocios o, todavía peor, de los ajenos, como hace tanta gente a cambio de dinero? Nada me cuesta tanto como la preocupación y el esfuerzo, y no busco otra cosa que languidecer y emperezarme.