Los ensayos
Los ensayos El que me guarda la bolsa en los viajes, me la guarda por entero y sin control alguno. No me engañaría menos si yo me dedicara a hacer cuentas. Y si no es un diablo, le obligo a obrar bien con esta confianza tan entregada. c | Multi fallere docuerunt, dum timent falli, et aliis ius peccandi suspicando fecerunt[35] [Muchos le han enseñado a engañar, temiendo ser engañados, y con sus sospechas le han dado el derecho a cometer faltas]. b | Mi precaución más habitual frente a los servidores es la ignorancia. No presumo vicios sino tras haberlos visto, y confío más en los jóvenes, a quienes considero menos corrompidos por el mal ejemplo. Prefiero oír decir, al cabo de dos meses, que he gastado cuatrocientos escudos, a que me martilleen los oídos todas las tardes con tres, cinco, siete. Sin embargo, no me han robado más que a los demás c | con esta clase de hurto. b | Es verdad que echo una mano a la ignorancia. Alimento a propósito un conocimiento de mi dinero un poco confuso e incierto. Hasta cierto punto, me complace poder dudar de él. Hay que dejar un poco de sitio a la deslealtad o a la imprudencia del criado. Si nos queda en suma bastante para hacer lo que queremos, dejemos que este exceso de la generosidad de la fortuna corra un poco más a su merced. c | Es la porción del espigador. Después de todo, no aprecio tanto la lealtad de mis criados como desprecio el daño que puedan causarme. b | ¡Oh qué afán más vil y necio preocuparse por el dinero, complacerse en tocarlo y recontarlo! Así hace la avaricia sus trabajos de zapa.