Los ensayos
Los ensayos Y ciertamente todas esas descripciones de Estados inventadas por arte resultan ridÃculas e ineptas para llevarlas a la práctica. Esas grandes y largas disputas sobre la mejor forma de sociedad, y sobre las reglas más convenientes para unirnos, son disputas sólo apropiadas para ejercitar el espÃritu. AsÃ, en las artes hay muchos objetos cuya esencia radica en el debate y la disputa, y que no tienen vida alguna fuera de ahÃ.[46] Tal pintura de Estado serÃa de recibo en un mundo nuevo; pero nosotros asumimos un mundo ya hecho y formado[47] en ciertas costumbres. No lo engendramos como Pirra o como Cadmo.[48] Sea cual fuere el modo en que podamos corregirlo y ordenarlo de nuevo, apenas podemos torcerlo de su inclinación habitual sin romperlo todo. Le preguntaron a Sólon si habÃa otorgado las mejores leyes de que era capaz a los atenienses: «Claro que sû, respondió, «de las que habrÃan admitido».[49] c | Varrón se excusa de modo semejante. Dice que si tuviera que escribir sobre religión partiendo de cero, dirÃa lo que cree. Pero, dado que ya está admitida, hablará según el uso más que según la naturaleza.[50]