Los ensayos
Los ensayos Los astros destinaron fatalmente el Estado romano como ejemplo de su poder en este género. Él comprende en sà todas las formas y avatares que afectan a un Estado, todo lo que pueden el orden y la confusión, la dicha y la desdicha. ¿Quién debe desesperarse de su situación, viendo las sacudidas y los movimientos que lo agitaron y que soportó? Si la extensión de su dominio constituye la salud del Estado —no es ésta en absoluto mi opinión; c | y me complace Isócrates, que enseña a Nicocles a envidiar, no a los prÃncipes que poseen amplios dominios, sino a aquellos que saben conservar bien los que les han correspondido—,[64] b | aquél nunca estuvo tan sano como cuando estuvo más enfermo. La peor de sus formas le resultó la más dichosa. Apenas se reconoce la imagen de Estado alguno en tiempos de los primeros emperadores; es la más horrible y turbia confusión que pueda concebirse. Sin embargo, la soportó, y subsistió, conservando no una monarquÃa encerrada en sus lÃmites, sino todas aquellas naciones tan diferentes, tan alejadas, tan mal avenidas, tan desordenadamente regidas y tan injustamente conquistadas:
nec gentibus ullis
commodat in populum terrae pelagique potentem,
inuidiam fortuna suam.[65]
[y la fortuna no presta a ninguna nación su odio