Los ensayos
Los ensayos contra el pueblo dominador de la tierra y del mar].
No todo lo que se mueve se desmorona. La contextura de un cuerpo tan grande está sujeta por más de un clavo. Se sostiene incluso por su antigüedad, como aquellas viejas construcciones a las que el tiempo ha minado la base, carentes de costra y de cemento, que, pese a todo, perviven y se sostienen por su propio peso:[66]
nec iam ualidis radicibus haerens,
pondere tuta suo est.[67]
[y no está ya fijado en el suelo por fuertes
raíces; sólo se sostiene por su propio peso].
Además, no es un proceder correcto limitarse a examinar el flanco y el foso. Para evaluar la seguridad de una plaza, ha de mirarse por dónde pueden llegar, en qué situación se halla el atacante. Pocos navíos se hunden por su propio peso y sin violencia exterior. Ahora bien, volvamos la vista en todas direcciones. A nuestro alrededor todo se viene abajo. Miremos en todos los grandes Estados de la Cristiandad, o más allá, que conocemos. Encontraremos una evidente amenaza de cambio y de ruina:
Et sua sunt illis incommoda, parque per omnes
tempestas.[68]
[Tienen también sus enfermedades, y la tormenta es igual para todos].