Los ensayos
Los ensayos Después de todo, por lo que yo sé del arte del favor y del reconocimiento, que es un arte sutil y de gran uso, no veo a nadie más libre y menos endeudado de lo que yo estoy hasta ahora. Lo que debo, lo debo simplemente a las obligaciones comunes y naturales. No hay nadie que esté más netamente exento de lo demás:
nec sunt mihi nota potentum
munera.[93]
[y desconozco los regalos de los poderosos].
Los prÃncipes c | me dan mucho si no me quitan nada, y b | me favorecen bastante cuando no me hacen mal alguno. Es todo lo que les pido.[94] ¡Oh, cómo le agradezco a Dios haber querido que recibiera inmediatamente de su gracia cuanto poseo, haber retenido particularmente para sà toda mi deuda! c | ¡Con qué insistencia suplico a su santa misericordia no deber jamás a nadie un agradecimiento sustancial! Bienaventurada libertad, que me ha llevado tan lejos. Que continúe hasta el final.