Los ensayos
Los ensayos [Si te demoras, tu esposa cree que estás cortejando o que te cortejan, o que te dedicas a beber, o que te lo pasas bien y te diviertes solo, mientras ella está mal].
¿O será acaso que de suyo la oposición y la contradicción las mantienen y alimentan, y que se acomodan bastante bien con tal de incomodarte?
En la verdadera amistad,[138] en la cual soy experto, me entrego a mi amigo más de lo que lo atraigo hacia mÃ. No sólo prefiero beneficiarle a que me beneficie; prefiero también que se beneficie a sà mismo antes que a mÃ. Es entonces cuando más me favorece, cuando se favorece él. Y si la ausencia le resulta grata o útil, es para mà mucho más dulce que su presencia;[139] y no es en rigor ausencia cuando hay manera de advertirse mutuamente. En alguna ocasión he sacado provecho y partido de nuestro alejamiento. Llenábamos mejor y extendÃamos la posesión de la vida separándonos. Él vivÃa, gozaba, veÃa por mÃ, y yo por él, tan plenamente como si hubiera estado allÃ. Una parte permanecÃa ociosa cuando estábamos juntos; nos confundÃamos. La separación espacial volvÃa más rica la conjunción de nuestras voluntades. El apetito insaciable de presencia corporal delata cierta debilidad en el goce de las almas.