Los ensayos
Los ensayos En cuanto a la vejez que me alegan, corresponde, por el contrario, a los jóvenes someterse a las opiniones comunes, y forzarse por otros. Ellos pueden atender a los dos, al pueblo y a sà mismos; nosotros bastante tenemos ya tan sólo con nosotros. A medida que los bienes naturales nos fallen, sostengámonos con los artificiales. Es injusto excusar que la juventud siga sus placeres, y prohibir que la vejez busque alguno. c | Siendo joven, ocultaba mis pasiones alegres por prudencia; de viejo, extiendo las tristes por desenfreno. AsÃ, las leyes platónicas prohÃben viajar antes de los cuarenta o cincuenta años, para que el viaje sea más útil e instructivo.[140] Yo más bien estarÃa de acuerdo con el segundo artÃculo de las mismas leyes, que lo prohÃbe después de los sesenta.[141] b | —Pero, a esta edad, jamás regresarás de un recorrido tan largo—. ¿Qué me importa? No lo emprendo ni para regresar ni para completarlo. Lo emprendo tan sólo para moverme, mientras el movimiento me complazca. c | Y me paseo por pasearme. Quienes corren en pos de un premio, o de una liebre, no corren. Corren quienes corren por juego, y para ejercitarse en la carrera.