Los ensayos
Los ensayos b | Yo describo mis enfermedades, a lo sumo, tales como son, y evito las palabras de mal pronóstico y las exclamaciones de circunstancias. A un enfermo sabio le conviene, si no la alegría, al menos una actitud serena por parte de los presentes. No por verse en un estado contrario se querella contra la salud. Le gusta contemplarla en otros fuerte y entera, y gozar de ella cuando menos gracias a la compañía. No porque sienta que se viene abajo, rechaza por completo los pensamientos de la vida, ni rehuye las conversaciones comunes. Quiero estudiar la enfermedad cuando estoy sano; cuando ella está presente, produce un efecto bastante real sin que mi imaginación la ayude. Nos preparamos de antemano para los viajes que emprendemos, y estamos resueltos a hacerlos; la hora en que hemos de montar a caballo, la cedemos a los presentes y la extendemos en su honor.