Los ensayos
Los ensayos b | —Pero en estos viajes te verás detenido miserablemente en algún tugurio, donde te faltará todo. —La mayorÃa de cosas necesarias las llevo conmigo. Y, además, no podemos evitar a la fortuna si se decide a echársenos encima. No necesito nada extraordinario cuando estoy enfermo. Lo que la naturaleza no puede en mÃ, no quiero que lo haga una pÃldora. Muy al principio de mis fiebres y de las enfermedades que me abaten, todavÃa entero y cercano a la salud, me reconcilio con Dios mediante los últimos oficios cristianos.[159] Y asà me encuentro más libre y aliviado, pues me parece que me sobrepongo mucho mejor a la enfermedad. En cuanto a notarios y consejo, los necesito menos que a los médicos. Lo que no haya fijado sobre mis asuntos estando sano, que nadie espere que lo fije enfermo. Lo que deseo hacer al servicio de la muerte, está hecho desde siempre. No osarÃa aplazarlo un solo dÃa. Y si no hay nada hecho, quiere decir o que la duda ha retardado mi elección, pues a veces no elegir es elegir bien, o que de hecho no he querido hacer nada.