Los ensayos
Los ensayos [Cuando vio que me acercaba y observó las armas troyanas que llevaba conmigo, perpleja y espantada por el extraordinario prodigio, se quedó rÃgida mirando, el calor abandonó sus miembros, se desplomó y sólo mucho después pudo por fin hablar].
a | Además de la mujer romana que murió sorprendida por la alegrÃa de ver que su hijo habÃa sobrevivido a la derrota de Cannas, de Sófocles y de Dionisio el Tirano, que murieron de alegrÃa, y de Talva, que falleció en Córcega al leer las noticias de los honores que el Senado de Roma le habÃa concedido,[17] tenemos en nuestro tiempo que el papa León X, al enterarse de la toma de Milán, que habÃa deseado con extraordinario empeño, cayó en tal exceso de júbilo que le invadió la fiebre y murió.[18] Y, como prueba más notable de la flaqueza humana, los antiguos observaron que Diodoro el Dialéctico falleció en el acto, embargado por un sentimiento extremo de vergüenza, porque no supo eludir, en su escuela y ante el público, una objeción que le habÃan presentado.[19] b | Yo estoy poco expuesto a tales pasiones violentas. Mi aprehensión es dura por naturaleza, y la emboto y ofusco todos los dÃas con el razonamiento.