Los ensayos
Los ensayos Cota protesta muy oportunamente: «Cum de religione agitur T. Coruncanium, P. Scipionem, P. Scaeuolam, pontifices maximos, non Zenonem aut Cleanthem aut Chrysippum sequor»[82] [Cuando se trata de religión, sigo a T. Coruncanio, a P. Escipión, a P. Escévola, pontÃfices máximos, no a Zenón, a Cleantes o a Crisipo]. b | Sabe Dios, en nuestra actual querella, en la cual hay cien artÃculos que suprimir o restablecer, grandes y profundos artÃculos, cuántos pueden jactarse de haber reconocido exactamente las razones y los fundamentos de uno y otro bando. Es un número, si llega a número, que difÃcilmente podrÃa turbarnos. Pero toda la multitud restante, ¿adonde va?, ¿con qué pruebas toma partido? Ocurre con la suya como con otras medicinas débiles y mal aplicadas: los humores que pretendÃa purgarnos, los ha irritado, exasperado y agriado con el conflicto, y además se nos ha quedado dentro del cuerpo. No ha sido capaz de purgarnos, a causa de su debilidad, y, entretanto, nos ha debilitado, de suerte que tampoco podemos evacuarla, y su acción no nos procura sino dolores prolongados e internos.