Los ensayos
Los ensayos No ignoro que, si lo tomamos al pie de la letra, el placer de viajar es prueba de inquietud e irresolución. Por otra parte, éstas son nuestras características principales y predominantes. Sí, lo confieso, no veo nada, ni siquiera en sueños, ni con el deseo, donde pueda detenerme; sólo me satisface la variedad, y la posesión de la diversidad, si es que me satisface alguna cosa.[186] En los viajes, me alienta hasta el hecho de poder parar sin perjuicio, y de tener donde distraerme cómodamente de ellos. Amo la vida privada porque la amo por propia elección, no por disconformidad con la vida pública, la cual quizá no se ajuste menos a mi temperamento. Sirvo con mayor alegría a mi príncipe porque le sirvo por libre elección de mi juicio, y de mi razón, c | sin obligación particular. b | Y porque no me veo impelido ni forzado por ser inadmisible y odiado en las demás facciones. Y así con el resto. Detesto los pedazos que me adjudica la necesidad. Cualquier ventaja de la que tuviera que depender totalmente, me violentaría:
Alter remus aquas, alter mihi radat arenas.[187]
[Que un remo bata el agua para mí, y el otro la arena].