Los ensayos
Los ensayos b | ¿Para qué sirven esas elevadas cimas de la filosofía en las cuales ningún ser humano puede asentarse, y esas reglas que exceden nuestra práctica y nuestra fuerza? Veo con frecuencia que nos proponen imágenes de vida que ni el que las propone ni los oyentes tienen esperanza alguna de seguir, ni, peor aún, deseo de hacerlo. El juez hurta un pedazo de ese mismo papel donde acaba de escribir la sentencia de condena de un adúltero, para confeccionar un billete amoroso destinado a la esposa de su compañero. c | Aquella con la que acabas de tener una relación ilícita, un instante después gritará con más acritud, incluso en tu presencia, frente a una falta similar de su compañera, de lo que lo haría Porcia.[192] b | Y otro condena hombres a morir por crímenes que él no considera faltas. En mi juventud vi a un caballero que con una mano ofrecía al pueblo unos versos excelentes en cuanto a belleza y desenfreno, y con la otra, al mismo tiempo, la más litigiosa reforma teológica de la que el mundo ha tenido noticia en mucho tiempo.[193]