Los ensayos
Los ensayos b | Yo pretendo que la materia se distinga por sí misma. Ella muestra bastante dónde cambia, dónde concluye, dónde empieza, dónde se recupera, sin haberla de entretejer con palabras de enlace y de conexión, introducidas al servicio de los oídos débiles o descuidados, y sin haber de glosarme a mí mismo. ¿Quién no prefiere no ser leído a serlo durmiendo o a la carrera? c | Nihil est tam utile quod in transitu prosit[233] [Nada es tan útil que aproveche de paso]. Si coger libros fuese aprenderlos, y si verlos fuese mirarlos, y recorrerlos, apropiarse de ellos, me equivocaría al hacerme tan completo ignorante como digo. b | Puesto que no puedo retener la atención del lector por la importancia, manco male [menos mal] si la retengo gracias a mi embrollo. «Es cierto, pero después se arrepentirá de haber dedicado su tiempo a esto». Claro, pero, con todo, lo habrá dedicado. Y, además, hay caracteres de este estilo, a los cuales la comprensión les produce desdén, que me valorarán más porque no sabrán lo que digo; concluirán la hondura de mi sentido por la oscuridad, a la cual, hablando en serio, odio c | sobremanera, b | y a la cual evitaría si fuese capaz de evitarme. Aristóteles se ufana en algún lugar de pretenderla. Viciosa pretensión.[234] c | Dado que el corte tan frecuente de los capítulos, del que me valía al principio, me ha parecido interrumpir y diluir la atención antes de que surja, al desdeñar prestarse y recogerse por tan poco, me he aplicado a hacerlos más largos, de manera que requieran un propósito y un tiempo asignados. En esta ocupación, si a alguien no se le quiere dar ni una simple hora, no se le quiere dar nada. Y nada se hace por aquel por quien no se hace sino haciendo otra cosa. Además que acaso tengo cierta obligación particular de no hablar sino a medias, de hablar confusamente, de hablar de forma discordante.[235]