Los ensayos
Los ensayos b | Pero, ciertamente, me opongo con todas mis fuerzas a aquellas pasiones que me distraen de mí y me apegan a otras cosas. Mi opinión es que uno debe prestarse al prójimo, y no darse más que a sí mismo.[2] Si mi voluntad tuviera tendencia a hipotecarse y a aplicarse, yo no sobreviviría; soy demasiado tierno, por naturaleza y por costumbre:
fugax rerum, securaque in otia natus.[3]
[huidizo para los problemas, y nacido para el ocio tranquilo].